viernes, 9 de septiembre de 2011




15 M


Ernesto Pérez Barxa





11 S, 11 M, 23 F, 7 J.....Todos ellos tienen garantizadas unas lineas en los libros de Historia que intentarán retener futuras generaciones. Unos marcados por el espectáculo de la sangre (11 S, 11 M, 7 J); otros llevarán el signo del drama- opereta nacional, con final feliz, como el 23 F.

El 15 M necesita su reválida. La flaca memoria del pueblo puede reducirlo a un fenómeno episódico, si el movimiento no define contenidos, y método. Durante meses han ocupado los salones nobles de las ciudades acompañados de una cuota de simpatía social considerable. Pero lo que fue un impulso decidido en principio, con el transcurso de los días se tradujo en un ejercicio terco de voluntarismo que la .lógica de la calle no entendía. Su condición de movimiento asambleario, y su renuncia expresa al principio de jerarquía puede representar uno de sus puntos débiles, pues no genera proyectos, no define ideas.


¿Por qué el 15 M?. Detrás de cada fenómeno siempre hay una primera causa, que a su vez puede generar causas de otros efectos. “Causa causae, causa causatis”. Somos conscientes que vivimos en una sociedad occidental con proceso degenerativo alarmante. Es tentador asociarlo a grandes decadencias de la historia. Como dice Jose Luis Sampedro, “más que una economía de mercado, vivimos en una sociedad de mercado”, lo que conlleva una profunda crisis de valores. Tenemos la sensación de que el sistema está agotado.


Con la llegada de Reagan y Margaret Theacher al poder en los primeros años de los 80, los valores democráticos se sustituyen por el mercado. Es la expresión del liberalismo puro y duro, que se apoya en una fe inquebrantable de la capacidad de autoregulación de los mercados. Podriamos decir que es una versión moderna del “laissed faire, et laissed passer, le monde va de lui meme”. El mundo va solo, el mercado se regula solo. Este liberalismo en estado puro en el mundo occidental nos ha llevado al mayor fraude social: Se privatizan las ganancias, y se socializan las pérdidas. Y todo ello sucede, como dice Mayor Zaragoza, en el marco de “democracias frágiles, formales, partidistas, con escasa participación social”. Es la dictadura de los mercados soberanos.


Dahrendorf afirma que el mundo occidental se halla en la “`posdemocracia”. Y lo matiza: “Tal vez la democracia no haya muerto; pero sí ha muerto el Parlamento”. En definitva, ha muerto Montesquieu.


Junto a este estado general de la cuestión en la sociedad occidental, las especificidades de nuestro pais han intensificado la provocación de la sociedad civil española. El periodista Ignacio Escolar parte en uno de sus artículos aludiendo al momento placentero de nuestro pais por los abundantes podios deportivos, para, con analogía irónica, exponer una larga letanía de podios políticos y sociales en este pais de campeonato: El paro, especialmente el paro juvenil, los salarios el mileurismo, las desigualdades economicas, las bajas pensiones, la desatención familiar, los altos directivos mejor pagados de Europa, los paraísos fiscales de las empresas del IBEX 35, la baja inversión en I+D, etc., etc.


Todo este magma fue la fragua para la explosión social del 15 M. Como toda explosión, es un detonante que sorprende a la sociedad. Sin embargo el movimiento original, a medida que pasaban los días, tomó el perfil de un cerril ejercicio de voluntarismo, sin apenas mensajes que llegaran con claridad al pueblo. Los salones nobles de las ciudades necesitaban ventilarse, oxigenarse, despejarse.


Sin embargo este movimiento tiene sentido, y capacidad de causar efectos benéficos. No puede convertirse en un globo que se pincha, reducido a anécdota, o convertirse en un simple contrapunto de la gobernanza pública del día a día. Esta no es su función, no es un movimiento sindical. Es un movimiento reivindicativo de la vigencia y presencia de la sociedad civil. Un grito que reivindica la hora de la ciudadanía.. Como dice Todorov, es la hora de “hacer de los individuos humanos la finalidad de nuestras instituciones y de nuestras decisiones políticas y económicas”. Por ello el movimiento debe priorizar combatir el conformismo y la pasividad ante la acción de los poderes públicos. Impulsar una sociedad vigilante, creativa y renovadora. Que revise la inercia de la tradición, que impulse nuevos horizontes frente al seguidismo de lo de siempre. Montaigne manifiesta su oposición a “la tiranía de la memoria, el fragmento del pasado que se transmite intacto de generación en generación”. La historia y la vida es movimiento.


Para Victor Perez-Díaz “la clave de una sociedad civil estriba en que los individuos están en condicionesde jugar dos papeles: el de los ciudadanos capaces de exigir responsabilidades a los gobernantes y debatir libremente los problemas comunes, y el de individuos comrpomentidos en interacciones libres, los unos con los otros”. Es decir: Es el momento de impulsar un tejido social activo en dirección vertical y dirección horizontal. Y para ello el 15 M puede ser un importante fermento.


Pero para mantener viva la llama, son necesarios algunos matices:

En primer lugar, definir el capítulo reivindicativo. No vale el “totum revolutum”. El articulado debe apuntar a los puntos neurálgicos de la debilidad democrática, a las inercias del sistema, a los hábitos corruptos y explotadores del poder. El movimiento debe trascender el simple plano sindical, plano que sería igualmente objeto de la vigilancia civil.

En segundo lugar, elegir el método. Hoy vivimos con intensidad las nuevas tecnologías de la comunicación. El ciberespacio tiene dimensiones cuasi infinitas en lo extensivo y en lo intensivo. Asímismo instrumentalizar adecuadamente el movimiento asociativo. No es necesario forzar las relaciones sociales, ocupar los espacios públicos, forzar o transgredir la legislación vigente. Un ejemplo: a finales de este mes de septiembre se celebra el I Congreso de la Sociedad Civil, promovido por más de 60 asociaciones, orientado a impulsar la democracia en los ciudadanos, con ponencias tales como “Reforma de la Constitución”, “Separación de Poderes”, “Reforma de la Ley Electoral”, “Democracia participativa”, “Poder político y Sociedad Civil”...

Sin duda, es un buen camino. Generar pensamiento, impulsar convicciones democráticas en la sociedad, incidir en cuestiones que son el quicio de un saneado modelo social, consolidar principios de auténtica democracia real. Y, como dice Todorov, “corresponde a los políticos la noble tarea de convertir a los principios en medidas concretas, traducir el marco general en acciones, jerarquizar las exigencias, encontrar un buen acuerdo entre los intereses y los conflictos”.

Todo ello bajo la mirada atenta y exigente de una sociedad civil comprometida.







sábado, 13 de agosto de 2011

Te doy mi palabra




Un viejo amigo tiene por costumbre sellar la contundencia de sus alegatos con la reiterada muletilla “te doy mi palabra”. Consecuentemente yo no puedo evitar el recuerdo de mis primeras andanzas cuando acompañaba a mi padre para cuidar una pareja de bueyes en la feria de ganado de Verín. Se negociaba en reales. La diferencia de 25 reales podría suponer una mañana entera de tiras y aflojas. Los amigos terceros intentaban juntar las manos de los contendientes, pero el proceso tenia su propia liturgia, y su propia escenificación teatral,

como graciosamente versificaba Pemán referido a los gags de la Feria de Abril en Jerez:

Lo de menos, quizás, es la venta

Lo de más es la gracia, el aqué,

Y el hacer que no vuelvo, y volvé

Y el darle al negocio su sal y pimienta,

Como debe sé”.

Pero llegaba el momento sagrado del sello. Se daban la mano. Se había dado la palabra. Se acabó el teatro. La palabra es sagrada.

Pablo Neruda en “CONFIESO QUE HE VIVIDO” se emborracha y se embadurna con la palabra: “Son las palabras las que cantan, las que suben y bajan…Me posterno ante ellas…Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo y las derrito”. Para Pablo Neruda, los conquistadores “se llevaron el oro, y nos dejaron el oro…Se lo llevaron todo, y nos dejaron todo. Nos dejaron las palabras”.

La capacidad constructiva y destructiva del lenguaje, de la palabra, estaba presente en la propuesta que Guillermo de Ockam le hacía al emperador Luis IV de Baviera para que le defendiera de los posibles ataques de Papa Juan XXII, y el antipapa Nicolás V: “Defende me gladio, et ego defendam te calamo”, “defiéndeme con la espada, y yo te defenderé con la pluma”, con la palabra.

Estaba yo estos días leyendo “UN CORAZON INTELIGENTE” deAlain Finkielkraut, que analizando un conjunto de obras de diferentes autores, refleja el desierto desolador provocado cuando la irracionalidad destructiva se apodera del lenguaje. Mientras despieza la obra de Fhilip Roth, “LA MANCHA HUMANA”, nos cuenta los avatares de una víctima del lenguaje. Coleman Silk era un admirado y querido profesor de la Universidad de Athena. Todos los días pasaba lista a sus alumnos, y reiteradamente dos de ellos nunca contestaban. Un dia se le ocurrió una frase graciosa, y fatal: “Do they exist or are they spooks?” “¿Existen de verdad o se trata de dos fantasmas”?. Spook, que todos los diccionarios la definen como “fantasma”, “espectro”, en una jerga ya poco usada, se refería peyorativamente a los negros. Los estudiantes absentistas, ¡qué casualidad!, eran afroamericanos. El psuami antirracista, potente y activo en la juventud universitaria, soltó toda su potencia pasional contra el admirado profesor. La jerga de la palabra dominó al diccionario. Los intentos de racionalizar la semántica de su desafortunada broma fueron inútiles. El huracán acabó con su vida profesional.

La palabra construye o destruye. Es verdad o es mentira. Puede ser un arma de destrucción masiva. Pero yo apuesto por el gran diccionario de la paz. Os doy mi palabra.




miércoles, 9 de diciembre de 2009

PEDROUZO - SANTIAGO DE COMPOSTELA

18/9/09




Son las 7 de la mañana, la temperatura es agradable, y la alegría de llegar a la Meca cultural tonifica el ánimo. El peregrino siente algo extraño hasta que se da cuenta que dejó olvidado en la habitación el baston, el compañero inseparable, que le fue marcando dia a dia el compás. Lo había adquirido en O Cebreiro. Los peregrinos transmiten parte de su personalidad en el modelo de baston, en el que se apoyarán en sus trayectos. Los creyentes, que prioritariamente conciben el Camino desde un perfil ascético - contemplativo, prefieren el cayado, una talla alargada e irregular y que tiene una cierta similitud con el váculo de los obispos. El simple garrote es para el peregrino que vive el Camino con impulso desafiante. El peregrino de espíritu deportivo y entrado en años, recurre al bastón "trekking" de aluminio, especifico para escaladores. Otros prefieren las manos libres, renuncian al punto de apoyo, y marcan el ritmo con sus brazos. Nuestro peregrino ha optado por un bastón de altura media, acabado, con base metálica, que marque el ritmo con precisión. El camino como cultural racional. Para él no es un ejercicio de ascetismo, ni de mística, ni de senderismo. Es una genuflexión ante la historia, un ejercicio de introspección por las rutas del pasado.
Los primeros trayectos del Camino son de pendientes suaves y abundante arbolado. Cruza O Rego de Brandelos, el poblado y el rio de Amaral, entre la penumbra del amanecer, sufre la fuerte pendiente de Cimadevila, y se escandaliza una vez más del atentado por la construcción del Polígono Industrial de O Pino a la vera del Camino. Pasa bajo la gigante telaraña del ILS del Aeropuerto, nuevamente le sorprende que la autovía corte el Camino, y no puede dejar de preguntarse cómo en las inmediaciones de la gran meta se permiten estos atentados.
Por fin Lavacolla. El peregrino se acerca a la iglesia parroquial, y cruza el pequeño arroyo, al que la tradición le ha otorgado un importante papel en la historia de la higiene. Según la guía Calextina, Lavacolla deriva de "lava colea", donde los sufridos peregrinos se levaban sus mismísimos, ayudando a paliar las insuficiencias higiénicas de la época, que intentaría completar el ínclito botafumeiro.
En dirección al pequeño núcleo de Vilasantar, el peregrino sufre la última cuesta, y en paralelo con la carretera que lleva a Santiago, cruza en San Marcos el Centro de TVG. O Monte do Gozo le trae los recuerdos de las grandes concentraciones que pisaron su hierba: Con Juan Pablo II en 1982 y 89, que se rememora en 1993 con un gran monumento que corona la colina; también con frecuentes y masivas reuniones para escuchar fervorosos panegíricos políticos con cierta tendendcia al endiosamiento de personas, o grandes concentraciones juveniles para escuchar los sonidos distorsionados de sus ídolos musicales, como recientemente los de Bruce Springsteen. Pero la verdadera razón del gozo es que se ve, se palpa, se siente el espíritu de Compostela.
La emoción de la meta le embarga . El día a día, el paso a paso, siguiendo siempre la flecha, lo han llevado a buen fin. Con frecuencia los peregrinos, de rodillas, entonaban el "Te Deum" con intensa emoción, y otros brindaban con vino. El opta por posponer el brindis para la llegada.
Los últimos metros se recorren lentmente. En San Lázaro, la actual Dirección Xeral de Montes se ubica en el trnsformado antiguo hospital de Leprosos. Pasa al lado de la capilla de San Lázaro. Cruza la rúa de San Pedro, Casas Reais, Plaza Cervantes, Azabachería, y bajo el Pazo de Gelmirez, con emoción contenida, pisa las piedras del Obradoiro. Contempla el espectáculo de su noble grandeza. Como si fuera la primera vez. El hormiguero humano se siente acogido, como si cada uno estuviera en el salón de su casa. Se siente el calor de esta Patrimonio de la Humanisdad, que penetra hasta la médula. Compostela responde fielmente a cualquiera de las interpretaciones etimológicas: "El campo de la estrella" que indica a Teodomiro el lugar en el que está la tumba del Apóstol. Es la compostela de la leyenda. Bajo otra interpretación, el Códice Calextino cuenta la historia de una mujer llamada "Compostella", seguidora de las predicaciones del Apóstol. Es la Compostela de la Fe. Para otros la etimología responde a la pequeña villa "compuesta", "id est bene composita", la Compostela bonita, Patrimonio de la Humanidad. Como se puede ver, cada una de sus interpretaciones etomológicas tienen una proyección de largo recorrido
El peregrino se aproxima al Palacio de Raxoi, y respetuosamente contempla durante cinco minutos el dedo solemne de la catedral que señala el cielo. No entra al interior.
Se desprende de la mochila, ya no sigue la flecha, y recupera en su interior a Antonio Machado: "Caminante, son tus huellas / el camino y nada más. /Al andar se hace el camino / y al volver la vista atrás / se ve la senda que nunca / se ha de volver a pisar".

viernes, 4 de diciembre de 2009

ARZUA - PEDROUZO






17/909




El peregrino ha caído en la tentación. La mochila se la llevarán a Pedrouzo por el módico precio de 4 euros. Ligero de carga, asido a su bastón, se pone a andar con alegría, con esperanza. El fin está cerca. Pero no es el fin apocalíptico, el fin del "dies illa, dies irae". No. Es el fn hacia laresurrección, hacia la regeneración. Es la meta.


Atrás queda Arzúa, en la que el Calixtio sitúa el milagro del peregrino que pidió un pedazo de pan a una mujer cuando lo estaba cociendo. No se lo quiso dar, y el pan se convirtió en una piedra. La leyenda le provoca un soliloquio en el que hace analogía del ser humano que no comparte, que no se entrega, que no ejercita su generosidad con los demás, termina convirtiéndose en un coraz´´on de piedra. Conmo el pan de la poco generosa mujer.


El camino transcurre entre pendientes suaves que limitan las caprichosas curvas de pequeños riachuelos: Rego raído, regueiro Ladrón, río Lengüello, rego do Igresario.rego da Abelenda...


A la vera del Camino asoman prqueñas explotaciones ganaderas, estabuladas unos, al descubierto otras. Los cencerros desgranan notas sueltas en el aire. Es la antesala de ese pproducto tan familiar, tan artesanal: El queso de Arzúa.


En le horizonte, paisaje de aucaliptos, mahizales, pastizales. Con frecuencia el Camino cruza la carretera de alta cappacidad, sin ninguna esppecial señalización, lo que por una parte supone un añadido de inseguridad, y por otra un atentado a su virginidad imposible. Es un golpe a su inocencia, una burda violación, un ataque a su inocente "enxebrismo".


Santiago está cerca. En el alto de Santa Irene, coronada por su rústica capilla, Santiago se huele, se siente. Lo anuncia la lluvia diminuta, pero intensa, que viene amenazando desde las primeras horas. El peregrino cubre su cuerpo con el impermeable, y busca la protección de los eucaliptos. Atrás, y sin despertar especial interés, queda el monumento al falangista

ariano Sanchez Covisa, muerto en 1993, haciendo una peregrinación con la Falange.


La lluvia pertinaz e "in crescendo" reduce la perspectiva. En su compañía, el peregrino se adentra en Pedrouzo, un pueblo que se ha quedado a medio camino de ciudad. Algo así como "ni chicha ni limoná". Pedrouzo dejó de ser un pueblo, y no llegó a ser ciudad. Urbanismo de quiero y no puedo. Tiene, en lenguaje analógico, la estética vulgar del nuevo rico. Pero Santiago, el Campo de la Estrella, ya está cerca.
















martes, 1 de diciembre de 2009

PALAS DE REI - ARZUA

16/9/09
El peregrino inicia la nueva jornada a las 6,30 de la mañana, cubierto por el manto de la noche, en un continuo subir y bajar. El ruido de los motores y las luces testimonian que el Camino transcurre próximo a la carretera que comunica Lugo con la capital.
La luz de la mañana nos alumbra un nuevo paisaje. El roble pasa a segundo plano, y los bosques de eucaliptos cogen el protagonismo, semejando una gran muchedumbre de figuras hieráticas, verticales, como si hubiesen salido de los pinceles del Greco.
Los pueblos de Leboreiro y Boente presentan un rostro cuidado, limpio, agradable. un reflejo de la Galicia que todos queremos, de la Galicia bonita.
Pasado Casanova, en linea con el río, un desvío lleva al castillo de Pambre, cuya visita el peregrino deja para otra ocasión. El Camino se cruza reiteradamente con las arterias serpenteantes de pequeños ríos, que pueblan el paisaje fértil y generoso: Rego Ruxiam, río Pambre, río Seco, río Furelos, Catasol, Boente, Ribeiral, Iso...
El altiplano que nos acerca a Melide abunda en testimonios de la sangría del campo. En una tierra aparentemente fértil, un gran manto de "toxos, xestas e queirugas" a lo largo y a lo ancho testimonian el rostro envejecido de la Galicia inerte, de la Galicia instalada en la ambición tibia de un futuro desdibujado. En esta tierra día a día el campo es la expresión de una progresivo erosión humana. No ha encontrado caminos de futuro, y las viejas casas de piedra, los viejos tejados están devorados por la erosión del tiempo. Es el esqueleto de una tierra que ha perdido el tren.
Al lado de este ancho paisaje de "toxos, xestas e queirugas", el peregrino tropieza con la presencia del Polígono Industrial de Melide, perturbando el corazón plácido del Camino. Habiendo tantos metros cuadrados de suelo infrautilizado, se pregunta quién habrá sido el genio pensante que decidió unir conceptos tan incompatibles: Polígono Industrial - Camino. Muchas veces oyó decir que la política es "el arte de lo posible". Cuando ese "posible" se ejecuta sin una pequeña dosis de sensibilidad artística, se convierte en un ejercicio de vulgaridad. Piensa que desgraciadamente, el lenguaje político se aleja cada día más de la cultura, incluso del sentido común. La presión, que obliga a decisiones rápidas, que produzcan efectos inmediatos, las aleja del principio de ponderación, del principio de equilibrio, en definitiva, las aleja de la armonía artística.. Con frecuencia los políticos no pretenden tanto los buenos efectos de sus actuaciones, cuanto los efectismos, los efectos especiales. Antes que el medio plazo, el plazo corto.
Melide recibe al peregrino con el murmullo acogedor del río Furelos, la iglesia románica de San Xoan, cruza el centro de la ciudad, y se despide a la sombra de la capilla del Carmen.
El párroco de Boente, emulando la imagen de los restauradores que invitan al pasajero a disfrutar de sus manjares, invita a los peregrinos a entrar en el santuario de Santiago, contemplar el crucero y la fuente de la Saleta, todo ello en el marco de un cuadro esmeradamente cuidado.
El peregrino se detiene en Ribadisco de Baixo. El mesón inmediato al albergue es una tentación, a la que sucumbe. Deposita su mochila, se toma una caña de cerveza, y espontáneamente conversa con un grupo de granadinos, que entre broma y broma, viven la jornada con envidiable humor. La España del sur contagia a la España del norte.

jueves, 26 de noviembre de 2009

PORTOMARIN - PALAS DE REI

15/9/09

El peregrino inicia la etapa , como es habitual, rumiando la cuesta del monte San Roque con sus pies aún doloridos. Los inicios de cada etapa requieren algunos momentos de introspección y recogimiento para activar su íntima convicción y poder rezar el "sí puedo". El cielo despejado, salpicado de algunas estrellas, azul obscuro, y unos puntos luminosos en el horizonte recuerdan los cuadros intimistas de Zurbarán. El bosque de robles que le hace el puente al peregrino, alineados al borde del camino, ponen en el ambiente un toque de disciplina militar. Son los momentos de la puesta a punto, de tensionar los músculos.

Las etapas del camino transcurren entre puntos urbanos protegidos por las laderas de la montaña, y surcados por sus ríos. Consecuencia de ello, las entradas y salidas de estos enclaves se corresponden con fuertes pendientes de subida y bajada.

Ah...por fin el altiplano. Grandes maizales y bosques de coníferas protagonizan el paisaje. El zig-zag del camino hacia Palas de Rei transcurre próximo y se cruza frecuentemente con la carretera general. Es como una violación de su virginidad. Son cruces irrespetuosos, que traicionan su dignidad tradicional, atacan su íntimidad. El peregrino cansado se ve obligado a cruzar vías asfaltadas de alta capacidad que perturban y desdibujan la genuina esencia del camino.

El viajero se encierra en la cápsula de sus pensamientos. Piensa que los seres humanos dirigen las miradas hacia fuera el mayor tiempo de sus vidas, y apenas miran hacia dentro. El ser humano invierte mucho tiempo en definir lo que ve, en moralizar sobre lo que debe ser, pero no se conoce a sí mismo. apenas practica el ejercicio de la sabiduría socrática y platónica de "nosce te ipsum".

Nuestro personaje se ha jubiliado hace unos meses, porque el dedo del sistema determina que ha cumplido la edad reglamentaria. Y es consciente de que ello significa un punto y aparte en su vida. las inercias se estremecen. Tiene la conciencia de que ha llegado a un fin de estación. Necesita recoger urgentemente el equipaje, para no perder el siguiente enlace. Urgentemente, porque el tiempo marca inexorablemente el compás. Necesita hacer un profundo ejercicio de introspección, mirar a su horizonte interior, desempolvar rincones adormecidos, y reinventar su paisaje vital. Es un buen momento en la vida de poner todo sobre la mesa, echar a la basura lo caduco, lo inútil, la costra que se ha creado con la inercia del día a día. Es el momento de poner en acción la viveza intelectual, desechar viejos discursos, refrescar ideas, armarse de libertad en su pensamiento. Piensa que es el momento de un limpieza general en su vida y de intensificar la higiene mental, de fortalecer su yo creativo frente a las pautas preestablecidas. En definitiva, piensa que es importante elegir bien la dirección de la futura estación, la del fin de viaje.

Bajo el impulso de su pensamiento, en su interior se sentía el "Hombre Nuevo" de San Pablo, creando su camino, el camino de Antonio Machado: "Caminante, no hay camino/ se hace camino al andar".

El Camino de Santiago es sin duda el rostro genuino que Galicia presenta ante las culturas de la tierra. El peregrino ha sido testigo de reiterados flases que se han definido recientemente como ejemplos de "feismo" en los sucesivos núcleos rurales que ha ido cruzando. Tenía la sensación de que las administraciones le habían dado la espalda a este inimitable fenómeno cultural, con el riesgo de que este inmenso movimiento de masas pasara a ser una moda pasajera. Sin embargo ha podido constatar puntos del camino en los que sí se han implicado las administraciones y los vecinos residentes, ofreciendo al peregrino un rostro de Galicia bonito, propio, acogedor. La cuidada puesta en escena de Castromaior, Ligonde, Airexe testimonian que las administraciones están haciendo algunos esfuerzos, aunque no los suficientes, en poner en valor esta esplendida tarjeta de presentación de esta tierra, que le ha regalado la historia.

Cruza Lestedo, y contempla el pequeño templo barroco de Santiago con su crucero que donaron los Ulloa, mientras los nichos del cementerio asoman directamente al camino. Fe, tradición, muerte íntimamente unidos, íntimamente familiares.

El peregrino llega a la plaza central de Palas de Rei, en la que una banda de gaiteiros ameniza el bermuth. Son las fiestas patronales del "Ecce Homo". Normalmente las fiestas llevan la advocación de un santo o una denominación estrictamente lúdica. Betanzos, por ejemplo, honra a San Roque con el lanzamiento del Globo, y honra a Baco en la romeria de los Caneiros. La celebración del "Ecce Homo", "he aquí al hombre", tiene los ingredientes de una escenificación teatral, con los cuadros de una sociedad en decadencia: La inhibición de la justicia (Pilatos se lava las manos), la casta socerdotal instalada en la corrupción y el poder, alentando a la chusma popular que necesita el espectáculo sangriento. En el centro del cuadro escénico la víctima de todos estos desajustes, el "Ecce Homo", el holocausto.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

SARRIA - PORTOMARIN

14/9/09
El amanecer del lunes despierta cubierto por una intensa niebla., el peregrino desde la base de la ciudad inicia la subida a la colina que domina la población, y se incorpora al camino, por el que ya transitan otros desconocidos compañeros de viaje. Cruza a la vera del convento de la Magdalena, solemnemente asentado en el coto del castro.
Sarria, soñolienta, se queda atrás. El Peregrino cruza el río Pequeno sobre un sencillo puente de madera, y nuevamente inicia una esforzada cuesta entre la penumbra del amanecer y bajo la sombra protectora de robustos robles. El lento paso a paso coge aliento del suave murmullo del bosque animado. La dura cuesta obliga a abrir la espicha del oxígeno. El bastón del peregrino, al compás del golpe seco de su base metálica, lleva el ritmo. Es la batuta del caminante que marca el compás: uno - dos, uno - dos. Ese vivo símbolo de mando, en manos del peregrino, impulsa un íntimo sentimiento de autoridad, le hace sentirse dueño de sí mismo.
Superada la esforzada cuesta, procede cambiar el compás, es preciso un nuevo desarrollo: Tac, un - dos - tres; tac, un - dos - tres. Al amanecer el peregrino contempla los campos cuidadosamente cultivados, paisaje de maizales y pastizales, mientras el camino bordea la autovía y la vía de ferrocarril. Un tren mercancías perturba la tranquilidad de las primeras horas de la mañana. Piensa que ama la historia, que es la fuente de lo que somos, y con su esfuerzo, paso a paso, día a día, transforma en vida propia parte de esa historia. El campesino también ama la naturaleza, pero la naturaleza domada. Es un sensible pedagogo que la acaricia y la disciplina. Vive de ella y para ella. El campesino sabe que la naturaleza salvaje provoca emociones salvajes, no controladas. Su simbiosis con la naturaleza solo es posible practicando el arte de la modulación, mezclando su energía, su fuerza, su emoción, con la tierra. Lo que se sustenta en el esfuerzo, perdura, porque es algo propio, proyecta parte del propio ser sobre las cosas. Las emociones incontroladas, vienen y van. La emoción del esfuerzo está siempre próxima. Los serenos maizales que tiñen de verde la superficie del altiplano es el fruto entrañable del esfuerzo del campesino, mezcla de inteligencia, tradición y voluntad.
El peregrino supera Peruscallo, camino de Cortiñas, entre robles majestuosos, y sencillas cruces construídas con alambre de pincho que semejan sucesivas coronas de espinas. Asoma la Ribeira Sacra en su vertiente norte, en la que aún no aparecen los primeros viñedos, que sí lo harán en la inmediaciones de Portomarín.
El peregrino cansado afronta la pronunciada bajada hasta el río Miño. El embalse de Belasar en su extremo norte, a los pies de la ciudad, tiene el nivel de agua bajo, y puede ver el flaco esqueleto de las viejas edificaciones anteriormente cubiertas por las aguas. En medio de la ciudad, la iglesia de San Nicolás tiene el perfil de un severo templo-fortaleza. En el escaparate de una tienda de subvenires se dibuja la planta de un pie cubierta de ampollas y tiritas, y la leyenda: "Este es el camino que lleva a la gloria". El peregrino reflexiona qué gloria está buscando para elegir el camino. Pero siempre con el esfuerzo. Como el campesino.
Mientras descansa, hojea el libro de Schoppenhauer "El amor, las mujeres y la muerte": "El mundo es un campo de batalla, en el que los seres están sometidos a una lucha tenaz y permanente para sus destrucción y la defensa de su existencia. La voluntad es el motor de la vida y del universo. La voluntad como esencia de las cosas es una fuerza viva, un esfuerzo permanente para existir y para aumentar el deseo de vivir y la vida misma". Sí, a esa voluntad de vivir, pero sin sumergirse, como el antedicho pensador, en el más agudo de los pesimismos y en su aniquilarse en la nada.. Voluntad de vivir bajo la guía permanente de una inmensa sonrisa vital.