A Coruña: "Tanquam tabula rasa"
El largo ciclo que vivió esta ciudad en el inmediato pasado, estuvo marcado por un fuerte liderazgo que trajo consigo importantes dosis de ilusión en muchos ciudadanos, y estimuló el orgullo de pertenencia. Pero el perfil de ese liderazgo llevaba enraizado su propia debilidad intrínsica.. El ejercicio estelar del poder sucumbe a la tentación del egocentrismo. Los alcaldes estrella, como los jueces estrella, se instalan en un espacio exclusivo y excluyente, y carecen de capacidad para ejercer el poder en un marco de interdependencia, capaz de compartir responsabilidades. Durante 23 años, la ciudad fue como una isla, y no aprovechó las virtualidades de un fuerte liderazgo durante su largo recorrido, que hubiera supuesto para ella referenciar pautas de futuro para toda Galicia. Ejercicios de poder hechos a la medida del lider, y no a la medida de los intereses colectivos.
Tras Vazquez, vino Losada. Hemos pasado del pecado de comisión al de omisión. Como deciamos, esta nueva etapa es la del "tanquam tabula rasa" . Etapa sin ideas. No hay proyecto, no hay pautas definidas de actuación. El ciudadano no siente el impulso de una ciudad que se siente líder. Hoy apenas vivimos la espectación de las obras de la acera que cambia el frente del portal de nuestra vivienda.
La ciudad ha perdido ritmo de proyección. Solo el Plan Busquets se ha salido de esta atonia, más por la personalidad del profesional que lo ha diseñado, que por el impulso generado en la calle. La carencia de vías participativas, de implicación sectorial, ha provocado un documento alejado de la sociedad, desconocido del ciudadano, ajeno al mínimo debate. ¿Quién no recuerda el vivo dinamismo social durante el periodo de exposición del Plan del 84? Y como la historia suele repetirse, el resultado final puede recordarnos el destrozo del expléndido Plan Cort en 1942, por el Plan de 1948, que nos ha legado esos "joyas" urbanísticas, llamadas "cementópolis" como Zalaeta o el Agra del Orzan. O el mismo Plan de 1984, equilibrado en sus ofertas de espacios y zonas verdes, reducidos considerablemente en la reforma del 98.
Un ejemplo palpable de la flacidez de la actuación de nuestros dirigentes, se trasluce en la incorporación al entorno metropolitano. Es una incorporación tímida, de simple yuxtaposición, sin oportación de contenidos, y sin idea de proyecto. Lo que traducido, puede estar motivado por una significativa falta de fe en el proyecto metropolitano, o, como hemos dicho, por un défict de liderazgo, incapaz de provocar ámbitos de negociación. La obra de primer nivel logístico para la ciudad y su entorno, cual es el puerto exterior, sigue su curso, pero sin dinamizar apenas los que deben ser los elmentos complemetarios que pueden rentabilizar todas las virtualidades de esta cualifica infraestructura. Y el gran inductor de todo ello debe ser, sin duda, la parte que supuestamente va ser receptora de sus bondades, que es nuestra ciudsad.
En definitiva y para que se entiendan estas reflexiones: No estamos valorando que lo que se hace es bueno o es malo, se hace bien o se hace mal. Queremos decir que lo que se hace es manifiestamente insuficiente.
1 comentario:
Impresionante recorrido histórico. Sólo echo de menos una cosa: alguna propuesta. Me gusta el título. Me lo apropio.
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