El entorno de la violencia provoca protagonismo. Los focos violentos son manchas rojas, impactantes en el plano de cualquier mapa.
Los españoles estamos saturados de la cuestión vasca. Saturados del plan Ibarretxe, del PNV, de la kale borroka, de ETA, de la iglesia vasca...Hemos soportado un sobredimensionado volumen informativo de ese foco de tensión que eclipsó con frecuencia la proyección de otras parcelas del mapa nacional.
Nuevo ciclo, nuevos tiempos. Este Gobierno tiene que demostrar que sabe administrar estos nuevos tiempos. Son los tiempos de aplicar pedagogías pausadas, que vayan diluyendo las fronteras mentales que han aportado a la atmósfera de ese país vientos viciados, tensiones, espacios de libertad muy reducidos. Higienización paulatina y gradual que recupere para la sociedad el sentimiento de libertad. Que la iglesia vasca desaparezca en favor de la iglesia católica y universal, sin colores litúrgicos diferenciados. Una Iglesia con apellidos ha perdido su esencia que es la catolicidad. Durante muchos años, las estrategias dominaron y anularon la autenticidad pura de las ideas. Y cono consecuencia de ello tenemos la sensación de que con frecuencia las pistolas anidaban muy cerca de los crucifijos. Muerte y resurrección en connivencia. Esperamos también que se recuperen para los primeros planos tesoros intelectuales, ocultos en los últimos tiempos en el trastero cultural: Miguel de Unamuno, Pio Baroja, Caro Baroja, Blas de Otero, Agustín Ibarrola...
Esta es la esperanza. El Partido Popular hizo sus deberes. Queda la difícil obra del Gobierno. Pero es posible. El momento puede traducirse en Historia de primera, o un ciclo intrascendente. Depende cómo sea capaz de perfilar eso que se ha llamado "el arte de lo posible", la política.
lunes, 11 de mayo de 2009
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1 comentario:
Espero que el proyecto haya sido algo más que el vuelco porcentual en la composición parlamentaria. Tengo una gran curiosidad por el nuevo proyecto en sus ámbitos económico y social.
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