martes, 18 de noviembre de 2008

A modo de presentación

Por primera vez me asomo a esta ventana. Desde ella, y desde la humilde trascendencia de mi persona, quiero pensar en voz alta, recibir y filtrar un inmenso mundo de susurros, de gritos, de alegrías, de lágrimas, y también, inevitablemente, de vulgaridades.

Los autores escolásticos, cuando iniciaban el desarrollo argumental de cualquier asunto a debate,iniciaban el procedimiento desgranando el "estado de la cuestión", el punto de desarrollo en se encuentra el asunto a debatir. O dicho de otra manera: el "STATU QUO". Un ablativo absoluto que refleja puntos de partida, que refleja estabilidad y movimiento.

En otra proyección, más moderna y orteguiana, el "STATU QUO" es la circunstancia. El YO, sin la CIRCUNSTANCIA está incomunicado, y se convierte en un inasequible ejercicio de introspección. La CIRCUNSTANCIA sin el YO es una realidad objetiva y fría. Se trata, pues, de sentir, pensar, hablar y escuchar con la calidez del YO, la CIRCUNSTANCIA del día a día.

Y todo ello, como decía el otro, "sin acritú" y con una tenue sonrisa.